Soy una mujer muy ocupada. Mi esposo y yo tenemos tres niños pequeños muy activos, que me mantienen ocupada todo el tiempo.
Durante el quinto mes de mi primer embarazo, nos impactó enterarnos de que estaba esperando mellizos. No tuve
tiempo de digerir la información porque a los siete meses di a luz a nuestras dos niñas. Las mellizas nacieron prematuramente y la vida se tornó muy caótica. Seis meses después me enteré de que estaba embarazada otra vez.
Fui a ver a mi doctora y le dije que, después de tener mi tercer bebé, tenía que hacer algo porque ya no deseaba más hijos. Ella me habló del procedimiento Essure. Tan pronto escuché que no requería incisiones, quise hacérmelo. Sabía que de ninguna manera me podría haber hecho ligar las trompas, pensando que me iba a recuperar de la operación mientras cuidaba de mis tres niños.
Mi esposo quería cinco hijos, pero yo le dije que en mi opinión era suficiente con tres. Teniendo ya tres niños en pañales y tomando leche de fórmula, no nos podíamos costear más hijos. Queríamos criar a nuestros hijos bien y pasar tiempo con ellos. Mi esposo llegó a darse cuenta de que la anticoncepción permanente era la decisión correcta para ambos.
El procedimiento tuvo lugar en el consultorio de mi doctora. El ambiente fue muy cómodo, y pude entrar y salir en unas dos horas. Salí del consultorio de la doctora y me fui de compras. Realmente no sentía como si me tuviera que recuperar de nada.
Regresé a ver a la doctora tres meses después para hacerme la prueba de seguimiento. Me introdujeron un colorante en el útero para verificar que no lograba pasar más allá de los dispositivos, y todo salió perfectamente. Cuando me dijeron que el procedimiento había funcionado, ¡mi primera reacción fue ponerme muy feliz! Sabía que con esto estaba lista. Sabía que ahora estaría libre, sin preocupaciones ni más embarazos; nuestras relaciones sexuales son excelentes ahora que no tengo que pensar en ningún método anticonceptivo.
Recomiendo el procedimiento Essure a cualquier mujer que no desee tener más hijos, porque es tan sencillo. La diferencia para mí es que ya no tengo que tomar pastillas. ¡Me siento libre!